El contrato se extiende por 10 años y establece el pago de entre 50 y 60 mil pesos mensuales por el alquiler, una cifra que cuadriplica los ingresos que el club alcanzaba hasta el año pasado. La cadena llevará a cabo un gimnasio de 1000 m2, tres piletas y otros salones de musculación, y planea incorporar 4500 socios.
Hace 12 años, Marcelo Achile comenzaba su gestión como presidente de Defensores de Belgrano de manera impensada. “Era un momento desagradable para el club, los dirigentes que estaban en ese momento querían venderlo y en una asamblea nadie podía explicarme por qué no había otras alternativas. Es más, trataron de que yo no me opusiera mediante una propuesta indecente; enseguida les dije que frenaran, que las cenizas de mi abuelo estaban bajo el arco y que la próxima vez que me sugirieran algo así directamente pasaríamos a las piñas. Después de esa asamblea renunciaron todos los directivos. Y yo me encontré con un club devastado”, recuerda quien hoy es, además, Jefe de Gabinete de asesores de la Secretaría de Deporte de la Nación.
En la última década, el club atravesó la convocatoria de acreedores y cumplió todas las cuotas. “Pagamos casi un millón de dólares y hoy no tenemos deuda”, asegura su máximo dirigente. Pero al saneamiento debe seguirle la proyección. Y a Defensores, con sus ingresos genuinos, le cuesta. Necesita de sociedades comerciales. Antes fueron un par de discotecas; a partir de este año, una importante alianza con Megatlón.
El proyecto
MANAGEMENT DEPORTIVO accedió a hablar con Achile y cuatro directores de la cadena de gimnasios: Fernando Kleiman, Fernando Storchi, Gabriel Wainraich y Diego Pellegrino. Ellos contaron el proyecto que, en realidad, ya comenzó (actualmente atraviesa la etapa de demolición).
El tiempo de obra se estima de 10 a 12 meses; en ese lapso, Defensores cobrará 20 mil pesos por mes. Una vez concluida, el canon mensual será un fijo de 40 mil mensuales, que se actualizará a medida que aumenten las cuotas, más un porcentaje de la facturación de los gimnasios. Hasta ahora, el alquiler del espacio para el funcionamiento de las discotecas (en los últimos meses sólo estaba abierta una de las dos, con cada vez menos capacidad permitida desde la tragedia de Cromañón) le generaba al club 12 mil pesos por mes, menos de una cuarta parte de lo imaginado con este nuevo acuerdo.
“Si hay algo que preservo es la identidad del club. Consta en actas que yo dejé claro que si un solo socio se oponía, no lo hacía. Por otro lado, sin el profesionalismo que encontré en Megatlón, no me hubiera animado a lanzar esto”, afirma el presidente de la entidad, que tiene un ingreso extra de 8 mil pesos mensuales por la concesión de otro espacio a una empresa de entretenimientos que realiza paint ball y laser shot.
El contrato entre Defensores y Megatlón se firmó por 10 años y una opción para renovarlo por otros 5. La obra contará con tres piletas, para lo cual aprovecharán sólo el hueco de la ya existente en el club debido a los daños estructurales graves que tiene; vestuarios en el subsuelo, un gimnasio de musculación de 1000 m2, dos salones para gimnasia aeróbica y spinning, un bar lindante al gimnasio y, para el mediano plazo, una cancha de fútbol 5.
El costo estimado alcanza el 1,6 millón de dólares, que planean recuperar con la inscripción de 4500 socios (la cuota será de 120 pesos). Trabajarán entre 60 y 70 personas. Y los socios del club tendrán un 50% de descuento en todas las actividades de Megatlón.
El lugar
“Los clubes deben generar expectativa comercial observando la zona donde están ubicados”, desliza Achile. Y explica: “Es un público distinto. Le va a interesar este proyecto. Nuestro barrio cambió. Se llenó de edificios, creció mucho la densidad de población, con lo cual nosotros creíamos que la masa societaria iba a crecer. Y la realidad marca que no creció: al club toda esa gente no vino”.
En el bajo de Núñez, más precisamente en la esquina de avenida del Libertador y Comodoro Rivadavia, a cuadras de los privilegiados barrios de Belgrano y Vicente López, la institución debe usufructuar la zona: “Defensores se encuentra en un lugar privilegiado. El costado negativo son los altos impuestos que pagamos. Pero nosotros tenemos que aprovecharlo. Y Megatlón también. Recordemos la calle entera que puede servir como estacionamiento y cuánto se puede lucir el cartel en plena avenida”.
Los directivos de Megatlón no les temen a un problema latente en muchos clubes: la injerencia de las barras bravas. “No es el primer club de fútbol en el que vamos a trabajar y nunca tuvimos relación con ellos”, aseguran. Ya trabajan en Racing, All Boys y Estudiantes de Buenos Aires.
Achile, por su parte, abre la intimidad de sus colegas: “Entre los dirigentes de los clubes somos muy celosos de nuestros ingresos. Todos reconocemos la mitad del presupuesto que tenemos, queremos vanagloriarnos de tener los mejores jugadores con poco dinero. Pero en este caso he recibido felicitaciones”.
Será el décimo octavo centro de Megatlón. En total, suman 68 mil socios. Afirman tener la mayor cartera de Latinoamérica, aunque recuerdan que no son los que más facturan. Claro, juega en contra la moneda y la convertibilidad: en Brasil, la cuota de un gimnasio de similares características llega a los 150 dólares.
ESTEBAN PESTONI
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