NOTA DE TAPA | VOLVER

El deporte nacional, a la espera de su reactivación definitiva

La actividad en general no coincidió con el repunte de la economía argentina de los últimos años. El deporte social no avanza como lo hace el sector privado. Opiniones de especialistas y un análisis profundo de cada sector.

El 2006 se despide sin las grandes noticias deportivas que se anunciaban posibles hace un año. Ni el fútbol ni el básquetbol lograron coronarse en sus mundiales pese a que eran candidatos. Lo mismo sucedió con el hóckey sobre césped femenino. El masculino, así como el vóley, no salieron de su meseta. Antes de que esta edición fuera impresa, el tenis no había decidido su suerte en la Copa Davis en la final en Rusia, pero independientemente del resultado, y debido a los logros propios y los ajenos, David Nalbandian ya se perfilaba como el mejor deportista del año en nuestro país.
Más allá de eso, lo trascendente en este informe son los números. No los que regalan los triunfos y las derrotas, sino los enmarcados por el rumbo económico de la actividad. Una actividad que no siempre es el reflejo de la sociedad. Un ejemplo de ello es lo referido a la infraestructura: una de las mejores épocas del deporte nacional en cuanto a obras realizadas fue la década del ´70, mientras la población sufría en silencio.

MILLONES NACIONALES
“En este contexto de país, ¿por qué deberíamos tener tres top ten como tenemos”, se preguntaba hace un año en esta revista, y con razón, Gustavo Luza, ex capitán del equipo argentino de la Davis. La frase sirve para introducirnos en el tema. Pese a las conclusiones que puedan extraerse, esa debe ser la primera: la recuperación del país no es suficiente como para empardar al deporte nacional, que aún sin resonantes victorias es bien considerado en todo el mundo.

No obstante, y aunque paulatina y parcial, la reactivación económica es cierta. Según el Ministerio de Economía, el Producto Bruto Interno ascendió del 4,7 de finales del 2002 a más de 8 en la actualidad, mientras que la tasa de desempleó bajó 8,9 puntos con respecto al cierre de 2003.
Con este panorama, ¿qué ocurrió particularmente con el deporte? En primer lugar, el cambio principal a favor radica en el presupuesto que maneja la Secretaría de Deportes de la Nación: en tres años pasó de 26 a 62 millones de pesos. En la anteúltima edición de MANAGEMENT DEPORTIVO, Claudio Morresi adelantó que pidió 82 millones pare el 2007, una cifra que sería importante aunque todavía lejos de poder compararse con la de los países que son potencias deportivas en el mundo.

ARRESTOS ESTATALES
Una vez conseguido el aumento, la Secretaría le dio nuevo destino al dinero. Pudo llevar a cabo una vieja idea: considerar mejor a los que mejores resultados obtienen habitualmente. Con más recursos para dividir, las becas aumentaron.

Falta que se sume el apoyo privado. “El Estado es el sponsor del 95% del deporte argentino”, explicó Morresi. Y para ello ya fue anunciada la creación de una fundación para el deporte olímpico. Sería cumplir una vieja cuenta pendiente, ya que a lo largo de los años los dirigentes no han sabido convocar a las empresas.

El Estado sigue en deuda con otros puntos, como encargarse de los operativos de seguridad (así sucede en Europa), ítem muy oneroso por cierto, y de quitar responsabilidad a los clubes en cuanto a cargas sociales o fiscales. Tampoco se ha ocupado de los gimnasios, considerándolos sólo una actividad lucrativa. Y, fundamentalmente, debería atender más y mejor al deporte social. Entender, no sólo de la boca hacia fuera, que una población adepta a la actividad deportiva es propia de una nación desarrollada.

EN CADA SECTOR
Los recuadros que acompañan este informe permiten entender en todas las actividades deportivas cómo repercutió el repunte de la economía nacional. Queda claro, en primer lugar, que faltan obras. Por otro lado, los deportistas que buscan bienestar económico siguen marchándose al exterior. Si bien muchos profesionales más allá del deporte regresan al país, los deportistas que buscan su bienestar económico en el exterior son cada vez más.

El básquet y el tenis fueron los deportes que más ganaron en este tiempo. El fútbol no supo aprovechar los nuevos ingresos: las ventas de jugadores significan el triple de dinero que hace cinco años pero la mayoría de los clubes sigue en estado delicado.

El fitness ganó terreno en la sociedad, y también las actividades de musculación, pese a lo costoso que es equipar un gimnasio. Esto deja claro que lo necesario es el profesionalismo. Independientemente de la economía nacional. O bien, para aprovechar cualquier mejoría del contexto.


EN INFRAESTRUCTURA SIGUE LA CRISIS
En la Argentina de hoy la infraestructura deportiva jamás estuvo vinculada al planeamiento, a proyectos o a planificaciones de políticas para el deporte que superaran más de un periodo político (tres o cuatro años), por lo que además de las crisis del país, el deporte vive su propia crisis desde hace muchos años. La planificación de la arquitectura deportiva exige pensar siempre en términos de tres o cuatro períodos olímpicos, es decir doce años o más, fuera de las crisis.
Así es que la potencia y la vitalidad deportiva de las últimas generaciones de jóvenes argentinos no encontraron planos de comprensión, quizás por ignorancia, en las decisiones políticas de quienes, después de cada crisis, acompañando la reactivación económica nacional, tienen la responsabilidad de gestionar el deporte desde el estado nacional o los estados provinciales.
En los clubes, además de las crisis económicas recurrentes del país, existe una crisis económica estructural que impide la manifestación de la reactivación del crecimiento de la infraestructura deportiva, que se enlazara a la reactivación económica del país. Se necesitan cambios urgentes a los modelos de gestión del deporte público y privado para que la infraestructura deportiva no sólo acompañe la reactivación económica del país, sino también acompañe los cambios en el deporte que proponen los distintos estamentos de la sociedad deportiva argentina, que hasta hoy no han sido escuchados.
Antonio Francisco Pérez
Arquitecto especialista en infraestructura deportiva

 

EL FÚTBOL VENDE MEJOR, PERO NO LO APROVECHAN
El fútbol nacional sólo generó los títulos de Boca en lo que va del siglo. Ni la selección nacional ni los otros equipos se sumaron a lo que lograron los dirigidos por Carlos Bianchi y Alfil Basile. Igualmente no es acerca de los triunfos deportivos la conclusión que puede extraerse acerca de este tema.
El principal cambio positivo, desde los cambios de la economía nacional, son los nuevos valores de las transferencias. Boca con Tevez e Independiente con Agüero vieron solucionadas sus finanzas gracias a los millones ganados y la multiplicación de las cifras por el cambio de convertibilidad. Sin embargo otros clubes, como River, Newell´s, Central o Argentinos, lejos de recuperarse, vendieron a todos sus mejores jugadores, pero ni así lograron equilibrar sus balances.
Esto último demuestra el gran déficit de esta cuestión: los dirigentes no desarrollan nuevos ingresos. Sólo transfieren a sus diamantes, a una edad cada vez más temprana. Asimismo se marcharon algunos que no habían entrado siquiera en la adolescencia; entre estos, el caso más emblemático obviamente es el de Lionel Messi.
Los estadios volvieron a colmarse, no por una mejor oferta en los campos de juego (aunque la moda de estos años es que los experimentados de jerarquía vuelven, los buenos siempre juegan afuera), sino por la recuperación económica de algunos sectores de la población. En esto sí se advierte un usufructo de lo que sucede a escala nacional. Insuficiente, no obstante, como para pensar que el fútbol vive su momento de panacea.
Esteban Pestoni
Periodísta especializado en fútbol.

INVASIÓN EN LOS COURTS
El interés de los argentinos por el tenis ha crecido en forma proporcional con el aumento de los éxitos profesionales en los últimos años. Independientemente de la reactivación de la economía nacional, o aunque quizás usufructuándola, vendedores de raquetas, profesores, organizadores de torneos y dueños de las canchas han visto revivir su negocio gracias a Nalbandian  y compañía.
“Hay un gran crecimiento de la actividad. En cifras, hoy juega el doble de gente de la que lo hacía hace ocho años”, explica Hugo Borra, profesor desde hace más de tres décadas. En los clubes es casi imposible conseguir cancha para quienes no son socios. La demanda es tal que varias empresas de construcción han recibido más de 600 pedidos de cotización para crear nuevos courts.
Las casas de artículos deportivos especializadas, por su parte, han incrementado sus ingresos en un promedio del 50 por ciento, pese a que se manejan con precios en dólares. De hecho, un estudio reveló que en 2004 se vendieron casi ocho millones de pesos en raquetas y casi veinte en pelotas. La actual es una etapa de oro en el tenis nacional.
Damián Didonato
Periodísta especializado en tenis.

LA RECUPERACIÓN DEL BÁSQUET
La Liga Nacional sufrió una importante sangría tras la crisis del país en 2002. Se fueron casi todos los extranjeros y también muchas de las figuras que la jerarquizaban. Fue una de las peores temporadas de la competencia al punto tal que se llegó a suponer un desenlace fatal. Pero con la reactivación económica (sumado al gran desempeño de la selección argentina en torneos internacionales), la Liga volvió a resurgir en paralelo con el interés del público. Lentamente, los clubes acomodaron sus finanzas y se reinsertaron como pudieron.
Hoy la competencia atraviesa un buen momento, volvieron varios jugadores del exterior (para la 2006/07 se destacan los regresos de Alejandro Montecchia, Andrés Pelussi, Matías Pelletieri y Damián Tintorelli), llegan extranjeros de nivel, los juveniles recuperaron su espacio y hasta se consiguieron algunos sponsors fuertes. El equipo de menor presupuesto es Estudiantes (BB) con un millón de pesos, lo que habla de una plataforma sólida. La dirigencia no bajó los brazos en el peor momento y construyó como pudo un pequeño paredón que frenara los vientos de crisis. La apuesta le salió perfecta, hoy la Liga disfruta de buena salud y no es poco.
Germán Beder
Periodísta especializado en basquet.

LOS GIMNASIOS MARCAN EL RUMBO
La industria de gimnasios creció en los últimos años. Acompañó la reactivación general. El año 2002 había sido muy malo. No había proyectos y nadie encaraba inversiones. Pero a partir del 2003 la tendencia se fue revirtiendo y hoy podemos decir que hay un crecimiento importante en la cantidad, calidad y profesionalismo de los gimnasios instalados.
Este fenómeno tiene alcance nacional: en todas las ciudades grandes existen nuevos proyectos de gimnasios importantes, las cadenas se están expandiendo, mucha gente más está concurriendo regularmente a gimnasios, el equipamiento se renueva y se incrementa, así más fabricantes aparecen ofreciendo sus productos. Y, lo que es muy alentador, vemos que esa tendencia continúa hacia el año próximo por lo menos, y con proyección hacia el futuro.
Horacio R. Moavro
Socio Gerente de Kip Fitness + Health S.R.L.

ARIEL SENOSIAIN

 


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