El CAI Gym es un nuevo gimnasio que abrió sus puertas en el tercer piso de la sede del Club Atlético Independiente en pleno centro de Avellaneda, bajo la dirección de Darío Lecman, el pesista más galardonado de la historia del país. Con máquinas de primer nivel y unas instalaciones restauradas y adecuadas, constituye un enorme servicio para los vecinos y los socios del club Rojo.
La presencia de la historia se destaca apenas se traspasa la puerta de entrada de la tradicional sede de la Avenida Mitre 470. Un edificio fundado en 1936 y en cuyas paredes y pasillos hay permanentes recuerdos de la grandeza futbolística y polideportiva que el Club Atlético Independiente supo generar en sus 101 años de historia. Es así como entre decenas de plaquetas y reconocimientos de todo el mundo, se exhiben orgullosas las siete Copas Libertadores de América y otros importantes trofeos. Pero en el tercer piso de tan orgulloso edificio aparece una nueva infraestructura que recuerda que se está ya en el siglo XXI. Máquinas de última generación, cintas, bicicletas, equipos cardiovasculares. Se trata del CAI Gym, el nuevo gimnasio que Independiente abrió para sus socios -y también para los que no lo son- y cuyo director es nada menos que Darío Lecman, el pesista con más lauros en la historia argentina y que comenzó su carrera en las propias entrañas del club. “Me encantó el desafío, estoy muy feliz”, remarca Lecman con una sonrisa y agrega: “hace muchos años que asesoro para el armado de gimnasios, pero esto era mucho más para mí, es algo maravilloso, pues me siento como siguiera compitiendo”.
Un hombre de la casa
El propio Lecman cuenta su gran historia de amor con la entidad de Avellaneda. “Yo representé a Independiente en levantamiento de pesas desde el año 1988. Viví mucho el club, conozco lo que tiene, lo que necesita, conozco sus entrañas. Una vez que me retiré, un año atrás, tomé contacto con la nueva comisión directiva comandada por Julio Comparada, y me puse totalmente de acuerdo con el proyecto que inició”. Reconoce Lecman que el proyecto de hacer un gimnasio de última generación en la sede social del club “me entusiasmó en todos sus niveles, y en el primer trimestre del año empezamos a diseñar la posibilidad de que Independiente tuviera su gym a la altura de lo que el socio se merece, teniendo en cuenta que es un club de los más grandes en el país y con un reconocimiento internacional indudable. Desde la llegada de Comparada a la presidencia, se puso como premisa recuperar todas las disciplinas deportivas y sociales, y una vez que se tomó la decisión de que habría un gimnasio dentro del club, me puse a trabajar en su creación. A partir de ese momento me encargué de la elección del lugar, de la selección de las máquinas, elegir al personal y de esta manera comenzamos a darle forma a este hermoso proyecto”. Lecman no solamente armó el local, sino que además está en el día a día. “Desde que inauguramos el pasado 18 de octubre, yo me encargo de coordinar todo el funcionamiento del gimnasio, desde los planes de trabajo de los tres profesores hasta como está su operatividad, hago el seguimiento personalizado de cada uno de los socios, controlo que las máquinas funcionen y estoy encargado de la interacción que debe haber entre los profesores y las necesidades de la gente. Todo el personal me comunica diariamente de las novedades y necesidades y yo informo de ello a la directiva o al presidente y me encargo de que todo funcione bien. Hacía muchos años que el socio de Independiente se quejaba de que no tenía atenciones y servicios de verdad. Este gimnasio está para brindarle al asociado un lugar limpio, ameno, funcional y confortable en donde se pueda realizar un entrenamiento de acuerdo a la necesidad de cada uno”.
La creación del CAI Gym dentro de la estructura de uno de los clubes más representativos del país, y símbolo de las asociaciones civiles, se destaca en medio de tanto emprendimiento privado que llenó un vacío que los propios clubes habían generado por negligencia y omisión. “El gimnasio y toda la gente que trabajamos en él, incluido yo mismo que soy el director, somos empleados de Independiente”, destaca Lecman y considera que tienen “una infraestructura como para competir con cualquier privado, y además tenemos como valor agregado una atención personalizada, porque este club es como una gran familia. Cuando empezamos a diseñar el gimnasio, además de ver en cuánto tiempo se podía recuperar la inversión que se hizo, que se logrará en dos o tres años, pensamos en que lo pueda disfrutar el socio. Es lógico que queremos recuperar el importante dinero invertido para que esto sea rentable, pero no para nadie en particular, sino para el propio club, y esto es lo que quiero destacar de esta comisión dirigida por Julio Comparada”.
Para todos los niveles
El propio director del CAI Gym comenta las tarifas vigentes desde la inauguración del local en el tercer piso de la sede de la Avenida Mitre al 400, en Avellaneda. “El no socio del club paga 65 pesos por mes, mientras que el socio abona solo 45. En base a esos valores mantenemos un 15% de descuento para los representativos del club, los federados, los jugadores de fútbol”. Lecman hace hincapié en que “el gimnasio está preparado para que venga gente de cualquier nivel de edad y competición, porque esa es la realidad de un club como este. Hay muchos mayores, chiquitos que quieren hacer gimnasia, mujeres de toda edad que pretenden estar bien físicamente, obesos, cardíacos, gente que concurre por alguna patología particular y deportistas de bajo, mediano, alto rendimiento y hasta los jugadores de primera división. Se combinan todas las posibilidades que puedan existir y la idea era preparar un gimnasio para poder responder a todas las necesidades. Los profesores que tenemos, que por ahora son tres, están preparados para todas estas exigencias. Yo estoy muy conforme con la respuesta de la gente. Tenemos más de cien inscriptos nuevos, lo que es una cifra enorme en tan corto lapso de tiempo”.
“El sueño del pibe”
Darío Lecman culmina con una descripción sobre el equipamiento que posee el flamante CAI Gym. “Todo lo que es del sector cardiovascular, cintas, bicicletas y elípticos son de Johnson, máquinas norteamericanas de primer nivel mundial, mientras que lo de musculación y pesos libres es de fabricación nacional, de Uranium. Ambas marcas son de primer nivel y están absolutamente preparadas para que trabaje en ellas todo el abanico de posibilidades que tenemos en un gimnasio como este”. Por último, Lecman hace una reflexión personal y asegura que “tras haber dejado mi carrera el año pasado, esto es una presión por la responsabilidad, pero una confirmación de que vuelven a creer en mí desde otro lado, algo que constituye una inmensa alegría. Porque yo me considero hombre del club, yo me hice acá cuando era un perfecto desconocido, y entrenaba en el gimnasio de pesas que está debajo de la tribuna Cordero en el estadio. Es por eso que cuando Comparada me vino a hablar de su idea y me consideró como alguien con la camiseta de Independiente, yo me entusiasmé mucho porque no quería perder la oportunidad de sumarme a este proyecto de club con el que coincido plenamente. Es el sueño del pibe, es algo que hace 20 años lo hubiera firmado”.
PATRICIO NOGUEIRA
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